Dra Paola Salgado Martínez
¿Qué es el Glaucoma?
El glaucoma es conocido como el ‘ladrón silencioso de la visión’, y por una razón muy importante: en la mayoría de los casos, no produce dolor ni síntomas visibles hasta que ya ha causado daño significativo e irreversible al nervio óptico.
Esta enfermedad afecta al nervio óptico — el cable de comunicación entre tu ojo y tu cerebro — generalmente como resultado del aumento de la presión intraocular. Sin tratamiento, el glaucoma puede llevar a la pérdida total de la visión. Sin embargo, cuando se detecta y trata a tiempo, la gran mayoría de los pacientes conservan su visión de por vida.
En Honduras y en toda Latinoamérica, el glaucoma representa una de las principales causas de ceguera prevenible. Por eso, la detección temprana es nuestra herramienta más poderosa.
¿Cómo daña el glaucoma al ojo?
El interior del ojo produce constantemente un líquido llamado humor acuoso, el cual nutre las estructuras oculares y luego drena a través de un sistema de canales. Cuando ese drenaje se bloquea o no funciona correctamente, el líquido se acumula y la presión dentro del ojo aumenta.
Esa presión elevada comprime y daña gradualmente el nervio óptico, destruyendo las fibras nerviosas que transmiten las imágenes visuales al cerebro. Lo que hace al glaucoma tan peligroso es que este proceso ocurre lentamente y sin dolor, por lo que la persona no nota el daño hasta que ya ha perdido una parte significativa de su campo visual.
Síntomas: Lo que debes saber
El glaucoma de ángulo abierto — el tipo más común — raramente produce síntomas en sus primeras etapas. La pérdida de visión comienza de forma periférica (lateral) y es tan gradual que el cerebro la compensa automáticamente, lo que lleva a que la enfermedad pase desapercibida durante años.
Señales de alerta que NO debes ignorar:
- Pérdida gradual de visión periférica (lateral), usualmente en ambos ojos
- Visión en túnel en etapas avanzadas
- En glaucoma agudo: dolor ocular severo, dolor de cabeza intenso
- Visión borrosa repentina
- Halos de colores alrededor de las luces
- Enrojecimiento del ojo
- Náuseas o vómitos sin causa aparente (en crisis de glaucoma agudo)
IMPORTANTE: Si presentas dolor ocular intenso con visión borrosa y náuseas, acude a urgencias de inmediato. Puede tratarse de un glaucoma agudo de ángulo cerrado — una emergencia médica.
¿Quién debe hacerse un examen para detectar glaucoma?
¿Quién debe hacerse un examen para detectar glaucoma?
La detección temprana es la clave. Se recomienda un examen ocular completo a las siguientes personas:
- Mayores de 40 años (examen cada 2 años)
- Mayores de 60 años (examen anual)
- Con antecedentes familiares de glaucoma (padres, hermanos, hijos)
- De ascendencia latina, afroamericana o asiática
- Con presión ocular elevada detectada previamente
- Con miopía alta o hipermetropía severa
- Diabéticos o con hipertensión arterial
- Pacientes que usan corticosteroides a largo plazo
- Personas con antecedentes de traumatismos oculares
El Diagnóstico del Glaucoma — ¿Qué pruebas se realizan?
Diagnosticar el glaucoma requiere más que una medición de presión ocular. La Dra. Salgado realiza una evaluación integral que incluye:
Evaluación Integral
- Tonometría: Medición de la presión intraocular
- Gonioscopia: Evaluación del ángulo de drenaje del ojo
- Examen del nervio óptico con dilatación pupilar
- Tomografía de Coherencia Óptica (OCT): Imagen detallada del nervio óptico y capa de fibras nerviosas
- Campo visual computarizado: Para evaluar la función del nervio óptico
- Paquimetría: Medición del grosor de la córnea
- Fotografía del nervio óptico: Para seguimiento y comparación en el tiempo
Cada una de estas pruebas aporta información esencial para determinar si hay glaucoma, qué tan avanzado está y cuál es el mejor tratamiento para cada paciente.
Causas del Glaucoma – Nervio Óptico y Presión
En la mayoría de los casos, el daño al nervio óptico en el glaucoma ocurre debido a una presión ocular elevada. El daño al nervio generalmente puede detenerse o ralentizarse al reducir la presión ocular. El objetivo del tratamiento del glaucoma es reducir la presión ocular mediante medicamentos, láser o cirugía. Aunque la visión perdida debido al glaucoma no puede restaurarse, el tratamiento puede prevenir o ralentizar la pérdida adicional de visión.
Sin embargo, en casos poco comunes, el daño al nervio óptico continúa a pesar de tener la presión ocular más baja posible. La investigación intensiva en todo el mundo ahora se dirige a comprender la causa del daño en estos pacientes y desarrollar nuevos tratamientos para preservar el nervio óptico.
Diversos trastornos oculares pueden causar presión ocular elevada. Después de medir la presión ocular, el oftalmólogo intenta determinar la causa de la elevación. Se cree que alguna forma de “obstrucción” o bloqueo del drenaje del fluido dentro del ojo (humor acuoso) causa un aumento de la presión ocular. Dado que el ojo produce continuamente este fluido, la obstrucción de su drenaje provoca un aumento de la presión ocular.
Casi cualquier trastorno ocular asociado con el envejecimiento, inflamación, sangrado, lesiones, tumores o incluso defectos de nacimiento puede elevar la presión ocular. Sin embargo, en la mayoría de los casos de glaucoma, el examen revela un sistema de drenaje aparentemente normal y no se encuentran anomalías oculares específicas. Estos pacientes se describen como que tienen “glaucoma de ángulo abierto primario”.
En otros casos, diversas anomalías causan un bloqueo parcial o completo del sistema de drenaje. En el glaucoma de ángulo cerrado, el sistema de drenaje está bloqueado en lugar de estar simplemente obstruido.
Se han descrito al menos cincuenta mecanismos diferentes que pueden elevar la presión ocular, pero todos producen un daño similar al nervio óptico. Todos los métodos de tratamiento del glaucoma están diseñados para reducir la presión ocular a un nivel que prevenga más daño al nervio óptico.
Excavación del Nervio Óptico en el Glaucoma
El daño a las fibras nerviosas de las células ganglionares de la retina es la secuela más importante de la enfermedad glaucomatosa y se manifiesta clínicamente por alteraciones en la apariencia del disco óptico. El(los) mecanismo(s) patogénico(s) por el cual una anomalía de la presión intraocular finalmente resulta en degeneración de las fibras nerviosas retinianas es un tema de intenso debate.
El examen histopatológico del nervio óptico dañado revela no solo degeneración axonal de las células ganglionares de la retina, sino también pérdida del tejido de soporte astrogliar, reducción de la vascularidad del disco y colapso de la lámina cribosa. Se han sugerido teorías primarias de tipo vascular, mecánico y glial. Independientemente de su etiología, existe una secuencia bastante típica de cambios que ocurre en el disco óptico en casos de glaucoma no controlado.

